martes, 11 de mayo de 2010

Día del Himno Nacional Argentino

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Un grito sagrado

El 11 de mayo de 1813 (fecha que hoy conmemoramos), la Asamblea General Constituyente que regía los destinos de nuestro país aprobó la letra de la "Marcha Patriótica", compuesta por Vicente López y Planes en sólo dos meses a partir del pedido que la propia Asamblea le hiciera el 6 de marzo.

Junto con la bandera, la escarapela y el escudo, nuestro Himno Nacional integra el conjunto de símbolos patrios con el que nos sentimos identificados y unidos como argentinos. Son los distintivos de nuestra patria, y debemos ostentarlos con orgullo y tratarlos con respeto.
La iniciativa había surgido del Triunvirato, que el 22 de julio de 1812 sugirió al Cabildo que mandase a componer "la marcha de la patria", recomendando que fuera escuchada de pie y al descubierto al inicio de las funciones teatrales y en las escuelas al finalizar cada día de clases.

Desde su creación, el nombre de nuestro himno tuvo varias denominaciones: "Marcha Patriótica", "Canción Patriótica Nacional", y "Canción Patriótica", hasta que en 1847 se lo llamó definitivamente "Himno Nacional Argentino". La letra del Himno (que se cantó por primera vez en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson el 14 de mayo de 1813) estuvo a cargo de Vicente López y Planes y la música fue compuesta por Blas Parera. La versión completa consta de 9 estrofas de 8 versos, más un estribillo de 4. La mayoría de las 76 líneas originales se refieren a los deseos de libertad e independencia de la Argentina y otros pueblos de América (menciona expresamente a México, Quito, Potosí, Cochabamba, La Paz y Caracas) con desprecio por el dominio de España, nación que es mencionada con gran diversidad de términos despectivos: "el ibérico altivo león"; "fieros tiranos"; "vil invasor"; "tigres sedientos de sangre"; "fiero opresor de la Patria" o "fieras" que devoran "todo pueblo que logran rendir" y hasta portadora de un "estandarte sangriento".

Con el correr de los años fue desapareciendo el furor anti ibérico y creciendo los objetivos de acercamiento a la madre patria, por lo que muchos de los versos de nuestro Himno perdieron objetividad desde la perspectiva de los nuevos tiempos. Tan así fue que en el año 1900 el presidente Julio A. Roca y los ministros Felipe Yofre, Luis M. Campos, José María Rosa, Martín Rivadavia, Martín García Merou y Emilio Civit firmaron el siguiente decreto:

"Dado que, sin producir alteraciones en el texto del Himno Nacional, hay en él estrofas que responden perfectamente al concepto que universalmente tienen las naciones respecto de sus himnos en tiempo de paz y que armonizan con la tranquilidad y la dignidad de millares de españoles que comparten nuestra existencia, las que pueden y deben preferirse para ser cantadas en las festividades oficiales, por cuanto respetan las tradiciones y la ley sin ofensa de nadie; el presidente de la República, en acuerdo de ministros, decreta que en las fiestas oficiales o públicas, así como en los colegios y escuelas del Estado, sólo se cantarán la primera y la última cuarteta y el coro de la canción nacional sancionada por la Asamblea General el 11 de marzo de 1813".

Así es que más de un siglo después seguimos entonando la siguiente versión reducida del Himno Nacional Argentino:

Oíd mortales el grito sagrado:
Libertad, Libertad, Libertad,
oíd el ruido de rotas cadenas
ved en trono a la noble igualdad.
Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud,
y los libres del mundo responden
al gran pueblo argentino salud.
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir
coronados de gloria vivamos,
o juremos con gloria morir.

fuente:http://www.educared.org.ar/CAL_EDU/05/05_11.ASP

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