martes, 19 de mayo de 2009

Clasificación de cuentos

El cuento realista

Se inspira en temas de la realidad: la política, las condiciones laborales, la pobreza, la injusticia social, los sentimientos del ser humano.
No admite soluciones fantásticas.
Los personajes son un espejo del hombre contemporáneo.

Clases de cuentos realistas

Humorísticos: desarrollan la crítica social a partir del humor y de la ironía.
Policiales: plantean enigmas que se resuelven aplicando un razonamiento deductivo.
Testimoniales: intentan crear una conciencia social en el lector.
Psicológicos: Se centran en la caracterización y en la psicología de los personajes.
Regionales: recrean un ambiente rural o pueblerino, reproduciendo el lenguaje propio de la región.
Sentimentales: centran su interés en los sentimientos amorosos de los personajes y los conflictos que éstos desencadenan.

Clases de Cuentos I

Históricamente a los cuentos tradicionales de autor anónimo y transmitidos oralmente, les siguen los cuentos literarios, de autor conocido y transmitidos a través de los libros.

Algunos cuentos literarios, por su discurso narrativo, su significación y su propósito, mantienen las características del cuento realista, pero con ciertas variantes. Algunas de estas variantes son:

El cuento humorístico: el propósito de estos cuentos es el de provocar una sonrisa en el lector, a partir del uso de la ironía o de situaciones disparatadas. Sin embargo, es frecuente el humor como abordaje crítico y reflexivo de los problemas sociales, políticos o de las costumbres de determinada época. Cuando el propósito es satirizar costumbres, abundan las descripciones de ambientes y de tipos humanos.
El cuento policial: es el que plantea un enigma que debe ser resuelto a partir de una deducción lógica llevada a cabo, generalmente, por un personaje que oficia de investigador. El suspenso es un recurso primordial en los relatos policiales.
El cuento testimonial: tiene como propósito reflejar situaciones conflictivas dentro de una sociedad determinada e intenta crear en los lectores una conciencia social que permita modificar algunas conductas humanas.
El cuento psicológico: centra el interés en las características psicológicas de los personajes. La resolución del conflicto planteado en estos cuentos deriva directamente de la psicología trazada por el narrador. El final, por esta razón, suele ser previsible.
El cuento regional: esta clase de cuentos se desarrolla en ambientes naturales o pueblerinos. A veces los hechos son evocados por un narrador distante. Los temas del cuento regional giran, con frecuencia, en torno al enfrentamiento del hombre con una naturaleza hostil o a las costumbres que caracterizan el ambiente representado. El lenguaje reproduce el uso oral regional.
El cuento sentimental: esta clase de cuentos centra su interés en los sentimientos amorosos manifestados por los personajes: amores imposibles o no correspondidos, celos, etcétera.

Clases de cuentos II

Además de los cuentos realistas, existe una clase de cuentos que admiten soluciones fantásticas a los conflictos planteados. Estos cuentos, que podríamos llamar no realistas, incluyen todo lo que la imaginación es capaz de concebir: sueños, alucinaciones, situaciones absurdas, extraterrestres con poderes sobrenaturales, fantasmas y aparecidos. Estos cuentos no realistas pueden clasificarse en:

Fantásticos: La característica de estos cuentos es la de incluir un elemento extraño o sobrenatural dentro de una situación cotidiana. Sin embargo, el fenómeno fantástico se manifiesta en aquellos cuentos en los que el lector duda, vacila y no puede explicarse con las leyes de la lógica si lo que les acontece a los personajes es real o se lo imaginan. Para comprender lo esencialmente fantástica de un cuento, puedes formularte las siguientes preguntas: ¿verdad o ilusión? ¿sueño o realidad?
Ciencia ficción: Estos cuentos incluyen el elemento científico organizado de manera tal que parece real. Anticipación del futuro, transposición espacio temporal o existencia de seres extraterrestres tecnológicamente superiores a los humanos constituyen el ingrediente indispensable de estos cuentos.
Extraños y de terror: Estos cuentos relatan historias de aparecidos y de fantasmas, donde las alucinaciones o apariciones se confunden con lo real, y lo imposible parece posible. El propósito principal de estos cuentos es el de provocar miedo y hasta terror en los lectores apelando, para lograrlo, a lo desconocido e inexplicable: muertos que resucitan para vengarse de sus asesinos, hombres que se transforman en seres monstruosos y espeluznantes, o fantasmas que habitan mansiones misteriosas y persiguen a sus moradores.
Maravillosos: Estos cuentos incluyen fantásticos y extraños, pero el lector no duda acerca de la naturaleza de los hechos narrados, sino que acepta esta convención como algo natural. Un ejemplo de lo explicado son los cuentos de hadas o de brujas y duendes, típicos de la literatura infantil.
Reconociendo lo fantástico
"En el caso de la literatura fantástica superponemos lo extranatural a lo natural, la (...) estética, a la realidad."
Un cuento no necesariamente es fantástico porque se produzca en él un simple hecho irreal, como podría ser un animal que habla. Esto simplemente se asume y se continúa la lectura, teniendo en cuenta que la historia transcurre en un mundo donde dicho animal tiene la facultad de hablar.
En el relato fantástico, los hechos irreales no tienen justificación alguna. No existe una certeza sobre lo que está ocurriendo, el lector necesita explicaciones y estas no son provistas por el relato. Como lo afirma Tzvetan Todorov: "la ambigüedad subsiste hasta el fin de la aventura: ¿realidad o sueño? ¿Verdad o ficción?"
Todorov también sostiene que el cuento será fantástico mientras dure la vacilación del lector, pero este, al finalizar la lectura, inevitablemente tomará una decisión. Si el lector niega que los hechos sucedidos son irreales, y pretende enmarcarlos dentro de lo posible, la obra pertenece al género extraño. Si el lector asume que es necesario renunciar a la lógica, es decir, acepta que los hechos del relato transcurren en un universo distinto y con otras leyes, el relato es maravilloso. Si bien esto es lo que expresa Todorov, depende además de la valoración personal del lector: puede no arrivarse a una conclusión porque, como se dijo anteriormente, el relato fantástico no proveé todas las explicaciones que el lector necesita para tomar una decisión firme y segura sobre lo que ocurre.


El relato extraño y maravilloso
Podemos calificar a un relato como "extraño" cuando este nos da la posibilidad de justificar, con herramientas reales, todos los acontecimientos irreales que han sucedido a lo largo de la obra. Son ejemplos claros de relatos extraños: Los sueños, las historias contadas por dementes o personas bajo efectos de sustancias que alteran su percepción de la realidad, etc. Entonces, un relato es extraño cuando, a pesar de los hechos irreales que en él se suceden, no causa vacilación (o esta se disipa) por haber una explicación perfectamente lógica para los mismos.
Todorov introduce el concepto de "fantástico-extraño": Según él, un relato es fantástico-extraño si la vacilación se disipa al final, es decir, solo al final del relato se aclaran todas las dudas, como sería el clásico final "...y todo resulto ser un sueño". Todorov también menciona el relato "extraño puro": aquel relato donde, ya desde el comienzo, contamos con la herramienta real que nos permite enmarcar todos los hechos irreales dentro de la lógica: "Y comenzó a soñar que...". Otro ejemplo de relato "extraño puro" es aquel que, si bien puede explicarse mediante la lógica, son enormes casualidades, o hechos que muy difícilmente puedan ocurrir; hechos altamente improbables.
En cuanto al relato maravilloso, Todorov lo explica muy claramente en su obra: "Si el lector decide que es necesario admitir nuevas leyes de la naturaleza mediante las cuales el fenómeno puede ser explicado, entramos en el género de lo maravilloso." Es decir, en el relato maravilloso, como se menciono anteriormente, resultan insuficientes las posibilidades lógicas para explicar los hechos que se desencadenan, y es necesario asumir que la acción transcurre en otro universo, con otras leyes.
Todorov establece divisiones entre las distintas clases de relato maravilloso, mencionando las siguientes divisiones:
· Maravilloso hiperbólico: El tamaño de los seres u objetos es irreal.
· Maravilloso exótico: Los hechos irreales son introducidos como reales, excusándose en que suceden en territorios lejanos o desconocidos.
· Maravilloso instrumental: Se hace uso de herramientas irreales en un entorno real. Puede suceder que dichas herramientas sean solo irreales para la época en la que transcurre el relato.
· Maravilloso puro: Completamente inexplicable, donde lo irreal no son simples detalles como en los casos anteriores, sino que todo el entorno esta involucrado. Guarda menos similitudes con el "mundo real" que los otros casos.
Todorov menciona también lo "maravilloso científico", que es la ciencia-ficción. Generalmente, los relatos de este género pueden, en un futuro lejano, ser posibles, es decir que pueden comprenderse mediante las herramientas de la lógica. No es siempre necesario asumir cambios en las leyes naturales, requisito para que un relato sea maravilloso. Por este motivo, no tendremos en cuenta esta clasificación y disentiremos con el autor de "Introducción a la literatura fantástica" en ese aspecto.
Ciencia-ficción y literatura fantástica
Tras lo descripto anteriormente, se hace necesario aclarar, de manera breve, la diferencia entre literatura fantástica y ciencia-ficción. Para ello resulta apropiado el siguiente fragmento:
"Aunque ambos géneros comparten varios elementos, son distintos: la ciencia-ficción (...) tiene una base racional, mientras que la literatura fantástica no la tiene. La ciencia-ficción es una especie de proyección al futuro a partir de datos científicos del presente.
En su origen, la ciencia-ficción no fue más que una rama de la literatura fantástica. Nació en la segunda mitad del siglo XIX, y en el XX ha conocido un desarrollo prodigioso."
Queda claro entonces, que ciencia-ficción y literatura fantástica son dos géneros bien diferenciables entre si, siendo dicha diferencia tan concreta como el límite entre lo posible y lo imposible.



El realismo fantástico
Ya hemos desarrollado los distintos tipos de relatos con acontecimientos irreales: el fantástico, el extraño y el maravilloso. Además, hemos diferenciado la literatura fantástica de la ciencia-ficción. Para concluir esta introducción, trataremos el tema del realismo fantástico: "un movimiento literario constituido en los últimos años en Hispanoamérica, que se caracteriza sustancialmente por una combinación de la realidad y la fantasía". El realismo fantástico ciertamente pertenece a la literatura fantástica, aunque posee sus propias características: el argumento es un hecho real, al cual se le agrega un "ingrediente ilusorio o fantasioso". Los personajes de este tipo de relatos provienen de la cultura de los pueblos, sus supersticiones, sus tradiciones, su folklore, sus leyendas, su historia, en conclusión, su idiosincrasia.
Diferencias entre cuento y novela

Para Cortázar, el cuento se relaciona con la fotografía y la novela con el film. En este sentido, la idea de cuento implica una sola secuencia; la del film, una sucesión.
Sin embargo, para algunos el cuento es únicamente una cuestión de extensión. El cuento es una forma corta que va de 100 a 2.000 palabras (en su forma breve) y de 2.000 a 30.000 (en su extensión media). E. A. Poe decía que el cuento es una lectura que necesita de media hora a dos horas. Así, la novela tiene un mínimo de 100 páginas. Para otros, el cuento es la crisis de un asunto y la novela es el desarrollo de una psicología. Para escribir no hay recetas. Por lo tanto, ambas cosas son relativas, pero a veces resultan cómodas. No olvidar que los géneros se pueden transgredir.

Si bien la novela se estructura también como el cuento en exposición, nudo y desenlace, estas tres partes suelen tener una extensión aproximadamente igual, mientras que en el cuento existe una preponderancia de un solo nudo o núcleo alrededor del cual gira la historia.

En cuanto a las técnicas narrativas, se pueden aplicar las mismas en ambos casos, pero dosificadas de distinta manera. Veámoslo:

1) Las descripciones en una novela pueden ocupar muchas páginas. En un cuento son parte del argumento y ocupan la extensión mínima imprescindible.

2) El diálogo en la novela nos da a conocer los personajes, a veces totalmente. En el cuento, está subordinado a la trama del acontecimiento principal y no es un mecanismo independiente.

3) El tratamiento del tiempo en la novela puede ser extenso. En el cuento, está determinado por su reducida extensión. Precisamente en dichos límites está la fuerza del buen cuento.

4) El personaje en la novela puede ser el elemento fundamental, y su presentación ser tan o más importante que la acción, según de qué novela se trate. El personaje en el cuento está supeditado, al igual que todos los aspectos más arriba enunciados, a la trama y al acontecer.

La trama es imprescindible

La trama puede ser más o menos simple, más o menos compleja, pero no puede faltar en un cuento. Lo que hace el cuentista es elegir un hecho: un escándalo, una traición, un homicidio, una incongruencia, un idilio, un lapsus, un desvío; y lo organiza en un cuento. Para ello, combina la idea inicial, o punto de partida, con otros incidentes sucedidos o inventados en función de esa trama que, en realidad, es el cuento mismo.

El estilo de un escritor se descubre también por la forma en que trama sus argumentos. En este sentido, "La noche boca arriba", de J. Cortázar y "El Sur", de J. L. Borges, podrían ser resumidos igual: como la historia de alguien que sueña a otro y al mismo tiempo no sabe si el otro lo está soñando a él. Muchos más cuentos podrían sintetizarse con estas palabras, incluso aquél cuento chino tan conocido de hace veintitrés siglos:

"Hace muchas noches fui una mariposa que revoloteaba contenta de su suerte. Después me desperté, y era Chuang-Tzu. Pero ¿soy en verdad el filósofo Chuang-Tzu que recuerda haber soñado que fue una mariposa o soy una mariposa que sueña ahora que es el filósofo Chuang-Tzu?"

Por lo tanto, importa más cómo se trame el argumento que el argumento mismo.

Recapitulando:

La "acción" es lo que ocurre en un cuento.

La "trama" es cómo se distribuyen y relacionan dichas acciones.

Esquema de la trama

Tramar es tejer una red. Los hilos de la red son los hechos, lo que sucede en el cuento. Tramar es decidir cómo se organizará dicho tejido para lograr un efecto. Los estudios desarrollados en torno a los cuentos tradicionales han establecido una serie de puntos esenciales de la trama, basados en la estructura de los cuentos de hadas, y que se pueden resumir así:

-El "protagonista": inicia la acción y es el hilo conductor del juego.

-El "antagonista": representa el obstáculo necesario para generar el conflicto y llegar al clímax.

-El "objeto": lo deseado o lo temido.

Lo singular del cuento

El cuento moderno responde a la singularidad. Cada uno de sus aspectos, tanto la anécdota como su tratamiento, es una invención exclusiva de su autor. En este sentido, se puede decir que hay tantos cuentos como autores.

Hasta el Renacimiento, en cambio, la originalidad narrativa radicaba en la novedosa reelaboración de anécdotas tradicionales: se derivaban cuentos de las vertientes folklóricas u orales. La repetición de temas conocidos por el público era uno de los elementos más apreciados en este tipo de narraciones.

El cuento tradicional se organiza principalmente en el plano de la anécdota, como un encadenamiento de acciones. Admite dos variedades:

1) la maravillosa: expone sucesos fabulosos y sobrenaturales; repertorios populares, historias milagrosas, como en "La leyenda áurea", por ejemplo, o en los cuentos de hadas;

2) la realista: expone sucesos verosímiles y cotidianos, a menudo tratados con comicidad, como en los cuentos de Boccaccio y Chaucer.

El cuento moderno se preocupa más por "cómo se cuenta" que por "qué se cuenta". Ha disminuido la utilización de anécdotas con principio, medio y final. Ganó terreno lo ambiguo, el fragmento cargado de sentido y la exploración psicológica.

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